¡Qué belleza el reinado que nos toca!

¡Qué belleza el reinado que nos toca!

Salón de la letra

 

¡Qué belleza el reinado que nos toca!

 

Es una enfermedad que carcome a Colombia, su definición es elocuente y directa, pero no detalla lo grotesca que es. El centro para el control y la prevención de enfermedades a través de  su sitio web la define: A menudo se le ha llamado “la gran imitadora” porque muchos de sus signos y síntomas no se distinguen fácilmente de otras enfermedades: sífilis;  o mejor,  cuyo signo se me apetece dárselo a el cómico, falaz y poco acertado “reinado de belleza”.

 

¿Puede ser posible que alguien se atreva a hablar no tan positivamente sobre un reinado de “belleza” sí este es motivo de tantas alegrías, de arrancar lagrimas y conmover  corazones, hasta querer la paz mundial?, (bueno esto ya no existe, ahora es mejor responder mas culturalmente, promover la culturización, dicen ellos o ellas), en fin, estas representaciones y  secuencialidades de utópicas manifestaciones de amor y liderazgo para el país… ¡que ridículo! -Ni al caso.

 

Doce meses de guerra, de pobreza, de violencia, de corrupción, de narcotráfico, de maltrato familiar, de indigencia, de robo, de politiquería, de suicidio, de curas violadores, de curas “no tan curas”, de curas que se casan, ¡basta de curas ¡, de enfermedades venéreas, de sobrepoblación, de niños sin familia, de sida, de disturbios en los estadios y guerras estúpidas entre hinchas, de amores falsos, de libros no leídos, de autores en la ruina, de políticos estafadores y estafados, de colegios ricos en infraestructura pero pobres en contenido, de jóvenes sin rumbo, de niñas en embarazo, de niñas en planes de embarazo, de madres y padres que ya no quieren los hijos, de calentamiento global, de desplazados, de tierras sin sembrar, de tierras sin tener quien las siembre, de guerrilla, de ELN, de ricos más ricos y pobres mas pobres, de ciudades sin gobierno, de inseguridad, de mujeres queriendo ser mas esqueléticas,  de esqueletos en las fosas o si son de buenas en los cementerios, etcétera, etcétera, etcétera, y me detengo, no porque no haya más, sino por que no tengo tanta paciencia para continuar.

 

Y llegando el mes en que se solemniza, se aplaude,  se festeja o se conmemora  la  separación de panamá y Colombia (día 3), la independencia de Honduras y su separación de la Federación Centroamericana (día 5), la toma al palacio de justicia en Bogotá por parte del M-19 (día 6), el día del deportista argentino (día 7), el día mundial del urbanismo (día 8), la caída del muro de Berlín (día 9), la Independencia de Cartagena de Indias (día 11), el día de Santa Cecilia, patrona de la música (día 22), el día internacional para la eliminación de la violencia contra la mujer (día 25) y muchas más celebraciones existentes a través de los tiempos hasta el fin de los mismos; en ese mismo mes, el penúltimo y undécimo del año, representando por la contemporaneidad y los avezados de la iconografía, esa misma que describe las imágenes y sus temáticas, a partir de un personaje uniformado de hoja seca y apoyado en el signo de sagitario, y sosteniendo un cuerno, llamado “el de la abundancia”, para que así “novem” en latín o solo noviembre en nuestro calendario sea el período que abre paso a un inútil festejo, (no indago ni juzgo los anteriores), el tal reinado de belleza.

 

A partir de 1.934 se tomo la idea de realizar el certamen en pro de mostrar la gracia femenina, y no los culpo, sin haber estado en aquel tiempo puedo decir con certeza que aquellos abriles no estaban inundados de bellezas hechas en laboratorios y quirófanos, de mujeres extremadamente delgadas al punto de caminar y dar la impresión que pueden salir despedidas por falla de algún hueso, además, de una belleza más completa a partir de una formación intelectual, que sea más vivaz o por lo menos mas representativa de una fémina común y del corriente, sin impostar ideas o pensamientos o por lo menos y me imagino, un certamen no tan humillante para ellas.

 

Se podrá decir que es algo que nos pone en buena marcha y buen rumbo hacía un país mejor, que llena de orgullo a los Colombianos, -lo bonito que se ve una mujer colombiana en miss universo; pero, sin lugar a dudas me sigo preguntando ¿Qué beneficios sociales, humanos, en cuanto a desempleo y violencia dan los miles de certámenes que hay en el país? O bueno, ¿Cuáles de los verdaderos problemas del país se disminuyen un poco con que una antioqueña, boyacense, huilense, sonría de día y de noche durante todo un mes de inagotables cubrimientos y pantallazos de los medios, en pro de encontrar la “más bella de Colombia”?

 

Puede que yo sea demasiado negativo con tal momento glorioso, sí ¡es elegida la más hermosa!, ¿cómo?, ¿es elegida la mujer más hermosa?, yo si discrepo sobre el objetivo principal de un Reinado a miss Colombia, y puedo apostar que se encuentran mujeres más bonitas, más preparadas intelectualmente y más representativas de la belleza femenina Colombiana en cualquier esquina de cualquier barrio, sin recorrer mucho camino o tener que andar en una proeza eterna los caminos de nuestra patria sufrida y adolorida, pero seguro llena de mujeres hermosas que nunca piensan en ser “Reinas”. ¿O será que es porque se necesita dinero para llegar allí?, tan ingenuo yo, preguntando bobadas.

 

Quiero dejar algo claro y es que NO estoy en contra del modelaje, ni de las pasarelas, de hecho me parece un oficio difícil y que es explotado por quienes tienes las características físicas para hacerlo y así debe ser, cada quién que aproveche sus cualidades, actitudes y aptitudes. Reprocho el evento en conjunto de lo que es el Reinado, las reglas estúpidas en cuanto a márgenes de belleza y prototipos físicos, que se salen de lo normal para decaer en absurdos, además del dinero que bien podría ser aprovechado si miraran a unas cuantas cuadras de donde se esta celebrando tal parafernalia y no es para menos, el desborde de “información” en los segmentos light de los noticieros RCN y Caracol que de seguro no solo para mí se convierte en latoso, fastidioso, pesado, aburrido y por supuesto excesivamente monótono.

 

Aplaudo el evento que se impulso en Antioquia a una variación a la elección de la señorita del departamento, ese buen evento denominado “Mujeres talento”, creo en un cambio a el pensamiento estigmatizado y erróneo de lo que tiene que ser una reina de belleza: una mujer flacuchenta, de piernas infinitas, moldeada por cirujanos, y muy risueña sin nada que descubrir, pues, la verdadera belleza esta en lo enigmático y que ¿puede haber de diferente en estas señoritas Colombia? Yo diría que el lugar de donde vienen. ¡No más¡

 

No es culpa de estas mujeres, es una meta un sueño o solo un trampolín a la televisión, pero las reglas no las hacen ellas, para que puedan ser soberanas de la belleza deben participar con ciertos elementos y prototipos establecidos,  en fin, es algo que existe y no veo como acabe o cambie; el reinado esta ahí y seguirá cada vez con mayores objetos de venta, esos en que se han convertido las participantes y lo demás seguirá igual, una Cartagena que se divide en dos: el hambre, las inundaciones la violencia y al otro lado el derroche de alimentos, de dinero y de una felicidad infundada por la decadencia de la mujer.

 

                                                                                                        

Andrés Rico

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